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Monday, November 21, 2016

De fango y semen

Otra vez queriendo jugar a duetos que no forman melodía, entre el lodo, y las peñas un semental grande penetra el agujero ya casi cerrado de la olvidada conchita y se siente bien, duele, sangra pero es vacío no hay amor, pero tampoco mata el alma como antiguos amantes, un semental que disfruta mientras juego con sus pezones y hasta pareciera disfrutar eso mas que a la conchita misma.
El semental cubierto de fango me cubre toda la noche de sus fluidos blancos y luego me duerme, así como solo logras tu hacerme dormir con esa voz suave y cálida. Pero el no eres tú.
Entra en el juego otro de iguales dimensiones pero menor intensidad y la cama se siente tan sola no hay pieles que arañar ni besos como los tuyos que odiar, pero mucho menos que recordar, no hay juegos de la mente, no hay hielo no hay navajas ni quemadas, no hay forcejeos ni pezones erectos, solo semen corriendo por todas partes, hasta que lo lame y me lo lleva a la boca para hacer lo beba todo, conchita esta seca desde inicio hasta el fin deseándote, contando con los dedos aquellas costillas secas e intentando encontrar aunque sea un arañazo en la cara como los que tu barba me hacia, pero no eres tú.
Y entre el fango, el semen, el campo silente, la ciudad y sus luces, los gemidos fingidos, los orgasmos pocos obtenidos y mis ganas de ver tu sonrisa perversa al verme, y mis ganas de dormir junto a ti, de cabalgarte pero a la vez de solo mirarte y tocar tu pelo, y tenerte mío aunque sea unos minutos.
De limpiar nuestro disco de historias e iniciar de nuevo a volver a tener sonrisas sinceras, conversaciones grandes a ser tu alumna, aprender de ti y entrar en tu mente, penetrarla profundamente hasta que ya no me pueda volver a salir, llenarme de ti, de tu lengua envenenándome, de tus caricias suaves en mis pezones duros, sin obligarnos pero sosteniéndonos para aceptar que no nos queremos dejar ir.
Sintiendo la caricia esencial que evitamos cuando temblábamos por abrazarnos, vengando todas las veces que nos hemos sido infieles así como con el fango y el semen de mis infinitos amantes, quiero morir en ese cálido pecho como aquella noche en que te pedí que me quisieras aunque sea una sola vez.
No dejes que esto se quede en el limbo de lo que pudo ser, en miradas sin fuego con desconocidos, llevame a tu cielo con sabor a infierno y solo seamos no solo carne, sino espíritu y fuego.

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